Panteón de Xoxocotlán, Oaxaca: la noche en que los muertos vuelven a casa

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Cada 31 de octubre, cuando el sol se esconde tras Monte Albán, miles de velas empiezan a brillar en dos panteones a 15 minutos de la ciudad de Oaxaca. Las familias llegan con brazadas de cempasúchil, canastas de comida y botellas de mezcal. No vienen a llorar: vienen a acompañar a sus difuntos una noche.

Es la velada de Santa Cruz Xoxocotlán, "Xoxo" para los oaxaqueños, la más famosa del Día de Muertos en Oaxaca. Esta es su historia, sus raíces zapotecas, sus tradiciones y la forma de vivirla con respeto.

Un pueblo más antiguo que la Conquista

Xoxocotlán es un nombre náhuatl que suele traducirse como "lugar de frutas agrias". La tierra fue zapoteca mucho antes: Monte Albán, la capital zapoteca fundada hacia el 500 a. C., está dentro del municipio actual. Las crónicas locales sitúan la llegada de familias mixtecas al valle en el siglo XI. Los dominicos añadieron "Santa Cruz" en el siglo XVI y el pueblo se erigió municipio en 1825.

Esa superposición explica la velada actual: el culto zapoteca a los ancestros se fundió con el Todos Santos y los Fieles Difuntos católicos. La Iglesia trajo el calendario, los rezos y la cruz; las familias conservaron las flores, el copal y la comida.

Las raíces zapotecas: un pueblo que nunca dejó solos a sus muertos

Mucho antes de la primera vela en Xoxo, los zapotecas, que se llaman a sí mismos Ben'Zaa, "gente de las nubes", ya mantenían cerca a sus ancestros. Monte Albán, en el cerro que domina el panteón, fue su capital desde hacia el 500 a. C. hasta el 800–850 d. C., y lugar de entierro de sus gobernantes durante más de mil años.

El INAH tiene registradas 249 tumbas en Monte Albán. Sin embargo, la mayoría de las familias enterraba a sus parientes bajo su propia casa. El cuarto sobre la tumba probablemente funcionaba como altar, y los incensarios hallados indican ofrendas periódicas. Las tumbas se reabrían una y otra vez: la relación con el difunto no terminaba con el entierro.

Los muros cuentan lo mismo. En la Tumba 105, procesiones pintadas de personajes ricamente ataviados, interpretados como ancestros de los sepultados, realizan ritos funerarios. Las urnas de barro con la imagen de Cocijo, dios de la lluvia y el rayo, o de Pitao Cozobi, dios del maíz, se colocaban en nichos y accesos como guardianes entre vivos y muertos.

La muerte tenía sus propios dioses: Bezelao y Xonaxi Quecuya regían el inframundo y eran patronos de Mitla, la ciudad sagrada que los zapotecas llamaban Lyobaa, "lugar de descanso". En 1932, el arqueólogo Alfonso Caso abrió la Tumba 7 de Monte Albán: una tumba zapoteca reutilizada después por señores mixtecos, con oro, jade y turquesa. Su tesoro se exhibe hoy en el Museo de las Culturas de Oaxaca, en el antiguo convento de Santo Domingo.

Mira con atención una tumba de Xoxo el 31 de octubre y verás esa herencia. El copal arde donde antes hubo incensarios zapotecas. La comida se sirve al difunto. Las familias se reúnen junto a la tumba, como sus ancestros lo hacían sobre los entierros bajo sus casas. Hasta el maíz, regalo de Pitao Cozobi, vuelve a cada ofrenda en forma de tamales y tortillas.

Dos panteones, dos atmósferas

  • Panteón Viejo, también llamado San Sebastián Mártir o Panteón Antiguo. Más pequeño y solemne. Tumbas entre los muros de una capilla del siglo XVII, hoy a cielo abierto: la imagen más fotografiada de la noche.

  • Panteón Nuevo, también llamado San Isidro o Mictlancíhuatl. Más grande y festivo: más familias, música, puestos y, ya de noche, comparsas.

El municipio promueve también el panteón de Monte Albán dentro de su "Ruta del Mictlán".

La noche del 31 de octubre

Días antes, las familias limpian y pintan las tumbas. La tarde del 31, desde las 18:00, vuelven a vestirlas: cruces y arcos de cempasúchil, cresta de gallo, cirios, veladoras y humo de copal. Al oscurecer, el panteón entero se vuelve dorado.

¿Por qué el 31? La tradición local dice que los angelitos, las almas de los niños, llegan primero. El cronista de Xoxo José Julio Reyes Matías lo vincula con una época de alta mortalidad infantil: los pequeños se reunían en el atrio y encontraban el camino a casa con la luz de las velas del panteón.

Las familias velan durante horas, muchas hasta el amanecer del 1 de noviembre. Conversan, cuentan anécdotas del difunto y comparten comida y bebida. Los músicos van de tumba en tumba tocando las canciones favoritas de quienes ya no están. Cerca de la medianoche, las comparsas llenan las calles de banda y baile.

Lo que llevan las familias: la comida de los muertos

  • Pan de muerto de yema, a menudo con una carita pintada.

  • Mole negro, el mole de fiesta oaxaqueño, con chile chilhuacle y chocolate.

  • Tamales en hoja de plátano, muchas veces de mole.

  • Chocolate oaxaqueño de metate, para acompañar el pan.

  • Mezcal, que se sirve primero al difunto y luego se comparte.

  • Fruta de temporada: naranjas, guayabas, tejocotes y caña.

Es la manera en que una familia dice "te seguimos recordando". Lee nuestra guía del altar de muertos en Oaxaca.

Cómo visitarlo con respeto

  1. Llega antes de que oscurezca (17:00–18:00); la mayor afluencia es después de las 22:00.

  2. Nunca uses flash. Pide permiso para fotografiar de cerca y no pises ni te recargues en las tumbas.

  3. Lleva algo que ofrecer: una vela, unas flores. Si te ofrecen mezcal o comida, acéptalo y agradece.

  4. Baja la voz en el Panteón Viejo; la fiesta está en las comparsas.

  5. Planea tu regreso: el tráfico desde Oaxaca es intenso el 31.

  6. Abrígate: las noches del valle son frías. Usa zapato cerrado.

Vive la tradición desde la cocina

Un panteón se visita una noche. Sus sabores se llevan para toda la vida.

En Quinta Brava, nuestro rancho familiar a las afueras de la ciudad de Oaxaca, el Chef Miguel Ángel Álvarez enseña los platillos que llenan los altares oaxaqueños, como el mole, los tamales y el chocolate, con ingredientes de nuestro propio campo, donde cada otoño florece el cempasúchil.

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Preguntas frecuentes

¿Cuándo es la velada en el panteón de Xoxocotlán?

La noche del 31 de octubre, desde las 18:00 hasta el amanecer del 1 de noviembre.

¿A qué distancia está Xoxocotlán de la ciudad de Oaxaca?

De 15 a 30 minutos en auto o taxi desde el centro, según el tráfico.

¿Qué panteón visitar, el viejo o el nuevo?

Ambos: empieza en el Panteón Viejo por su capilla del siglo XVII y camina unas cuadras al Panteón Nuevo para la música y las comparsas.

¿Cuesta la entrada?

Por lo general es gratuita; lleva efectivo para flores, velas y comida.

¿Es respetuoso que asistan turistas?

Sí, si te comportas como invitado: sin flash, sin pisar tumbas y pidiendo permiso para fotografiar.

¿Por qué en Xoxo se vela el 31 de octubre?

Según la tradición local, las almas de los niños llegan primero, guiadas por las velas del panteón.

¿Qué comida se ofrenda en Oaxaca?

Pan de muerto, mole negro, tamales, chocolate, mezcal y fruta de temporada: lo que más le gustaba al difunto.

¿Cuál es el origen zapoteca del Día de Muertos en Oaxaca?

Los zapotecas de Monte Albán enterraban a sus parientes bajo sus casas, les hacían ofrendas con incienso y reabrían las tumbas para honrar a sus ancestros. El Día de Muertos funde ese culto con los Fieles Difuntos católicos.

¿Puedo aprender a cocinar platillos de Día de Muertos en Oaxaca?

Sí. Las clases de cocina en Oaxaca de Quinta Brava incluyen platillos tradicionales como mole y tamales en un rancho familiar.

Fuentes

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Xoxocotlán Cemetery, Oaxaca: The Night the Dead Come Home